lunes, 31 de octubre de 2011

La historia del peor corredor del mundo


No, no es Homer Simpson, es la mía propia, pero reconozco que corriendo me puedo parecer un poco a él. Ya ha pasado mes y medio desde la última travesía a nado, quería descansar un tiempo y creo que lo he hecho de sobra, porque sólo he ido a nadar dos veces en este tiempo y muy light, así que para retomar el entrenamiento y hacer algo de ejercicio en seco, esta tarde me he puesto las zapatillas de running y me he ido a correr. Los que me conocen saben lo negado que soy para todo lo que sea correr, que yo no sirvo para ladrón, porque la poli siempre me cogería. Aunque he de reconocer que no me he encontrado muy mal. Es verdad, no he estado ni media hora corriendo, pero lo he hecho sin pararme ninguna vez y sin terminar asfixiado. Después un poquito de autocargas y para empezar temporada creo que no está mal. Espero estar dos semanas corriendo a diario para empezar a mojarme en la piscina, este año espero que con una buena planificación de entrenamientos que pueda cumplir, ya os iré contando.

Y sí, soy sin duda el peor corredor del mundo. Y mira que lo intenté y le eché ganas, pero siempre quedaba el último en todas las carreras a las que me apuntaba, desde benjamines hasta cadetes. Carreras urbanas, cross, de velocidad, de resistencia, siempre entraba el último, incluso cuando hacía trampas. Era un desastre y en el mundillo del atletismo antequerano todavía se me recuerda como el corredor escoba, el gran paquete de los niños del colegio. En fin... al menos descubrí la natación.